15 septiembre 2021 8 MIN de lectura

Debate sobre el estado de la UE 2021

Un alma fuerte europea traducida en decisiones eficaces.

El Debate sobre el Estado de la UE 2021 ha mostrado claramente que Europa se siente fuerte y está dispuesta a seguir actuando en consecuencia.

 

¿Hay razones para esa autoconfianza?

La mayor crisis mundial de las últimas décadas -como ha calificado a la pandemia de Covid-19 la presidenta de la Comisión, Ursula Von de Leyen– ha puesto a prueba la capacidad de respuesta de la UE, sin garantía en un primer momento de que estuviera a la altura de un desafío de una envergadura y una velocidad desconocidas.
Pero año y medio después del comienzo de una pandemia que ha provocado una tremenda e irreparable pérdida de vidas humanas, el balance de las actuaciones comunitarias es positivo.
La UE ha respondido con unidad, rapidez y determinación.

Lo ha hecho creando nuevos instrumentos en todos los niveles, como:

  • El NextGenerationEU (con la emisión de deuda europea y la creación de nuevos impuestos comunitarios para financiarla).
  • La adquisición de las vacunas.
  • El certificado digital de vacunación.

Pero también definiendo un nuevo paradigma frente a la crisis económica, dejando atrás la austeridad y apostando nítidamente por políticas expansivas anticíclicas, como muestran la suspensión del Pacto de Estabilidad, la política fiscal y las decisiones monetarias del Banco Central Europeo. La recuperación económica es una realidad que, sin embargo, presenta desequilibrios sociales y territoriales.

Todo ello, además, sin olvidar los grandes retos de fondo, como el cambio climático: la UE ha lanzado el Pacto Verde Europeo y el Fit for 55, de una enorme complejidad legislativa.
Por si fuera poco, a pesar de los retrasos provocados por la pandemia y la búsqueda de consensos institucionales, ha echado a andar la Conferencia sobre el Futuro de Europa, que se encuentra en pleno funcionamiento.

El método comunitario -aún con sus limitaciones-, es decir, una Comisión que propone y un parlamento y un consejo que legislan, ha funcionado correctamente, posibilitando la toma de decisiones tan relevantes como las citadas en tiempo real.

En ese sentido, la Comisión Europea está cumpliendo plenamente sus funciones -empezando por el ejercicio de su poder de iniciativa legislativa-. De hecho, se ha pasado de una Comisión dubitativa en los primeros momentos de la legislatura o de la pandemia a una Comisión, empezando por su presidenta, determinada y a pleno gas. Lo demuestra la nueva tanda de propuestas anunciadas por Von der Leyen durante el debate sobre el estado de la UE en terrenos como la tecnología y la transformación digitales o la fiscalidad.

Lo mismo podría decirse del Parlamento Europeo, y del Consejo Europeo y el Consejo, que aún con las lógicas dificultades derivadas de la pluralidad y la regla de la unanimidad, han sido capaces de ponerse de acuerdo en decisiones hasta hace poco inimaginables. Sin duda, el acuerdo en lo principal de las grandes familias políticas europeas está siendo clave para conseguirlo.

 

Así que la respuesta es afirmativa: hay razones para que la UE se sienta fuerte.

Sin embargo, el tono positivo del Debate sobre el estado de la UE 2021 no ha podido ni querido ocultar las dificultades y las carencias que están sobre la mesa.

En primer lugar, quedan por delante debates críticos para el futuro de la política económica sobre cuándo y cómo recuperar una senda de consolidación fiscal, si y en qué medida modificar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento y hasta qué punto los instrumentos creados al hilo de la crisis serán permanentes (caso del NextGenerationEU) y conducirán a un Tesoro Europeo (deuda e impuestos comunitarios).

En segundo lugar, tendrá que despejarse la incógnita de si las enseñanzas de la Covid-19 conducirán a una verdadera Unión Europea de la Salud (por la que ha apostado Von der Leyen), adoptando decisiones a Tratado de la UE constante o modificándolo parta atribuir más competencias en ese campo a Bruselas.

En tercer lugar, será preciso seguir afrontando la división interna protagonizada por gobiernos euroescépticos cuya idea de los valores europeos, el estado de derecho y la división de poderes está cada vez más lejos de la visión de la gran mayoría, asunto en el que la Comisión Europea está actuando de manera extraordinariamente firme y eficaz (con diálogo y decisión, en palabras de su presidenta durante el Debate), con un papel sobresaliente del Tribunal de Justicia de la UE.

En cuarto lugar, será necesario verificar la voluntad política para traducir en actuaciones concretas la autonomía estratégica europea proclamada como concepto y objetivo, al calor de situaciones como la de Afganistán: ¿es viable, por ejemplo, contar a corto plazo con esa fuerza militar europea de reacción rápida propuesta por el Alto Representante, Josep Borrell?

Si la toma de decisiones sigue a buen ritmo y además se abre la perspectiva de una reforma constitucional de la UE (por ambas vías, en temas como el refuerzo del concepto y los derechos de ciudadanía europea, la extensión de la mayoría cualificada y el procedimiento legislativo, la atribución de más competencias, el perfeccionamiento de la unión económica  y la definición de una Europa social), se estará respondiendo a lo que indican todos los sondeos: el aumento de la confianza de los europeos en el proyecto común y el apoyo a su profundización política.

En ese sentido, las elecciones en Alemania y en Francia serán determinantes. 

Como relevantes serán, en otro nivel, las próximas presidencias semestrales del Consejo de la Unión. Entre ellas, la francesa (primer semestre de 2022) y la española (segundo semestre de 2023, casi justo antes de las euroelecciones de 2024).

Se trata de hacer que el “alma fuerte” de Europa citada por Von der Leyen siga plasmándose en decisiones percibidas por la ciudadanía útil para sus vidas, garantizando antes que nada la derrota del virus y una recuperación económica creadora de empleo, socialmente inclusiva, sostenible, verde, digital y reindustrializadora a través de un amplio consenso político.

 

Carlos Carnero, Senior Advisor de Vinces.

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