8 junio 2020 9 MIN de lectura

La gestión de la información política, regulatoria y social a través de la tecnología

Aplicación práctica en tiempos de la COVID-19: retos de la desescalada y riesgos regulatorios

Escribe Nassim Nicholas Taleb en su último libro “Jugarse la piel” que cualquiera que haya sobrevivido varios años en el negocio del riesgo empresarial tiene su propia versión de ese conocido principio de “para tener éxito, primero tienes que sobrevivir”.

La era digital y el boom de las tecnologías cognitivas han multiplicado la capacidad de observación y análisis a todos los niveles. En un momento como el actual, es evidente que las organizaciones tienen que apoyarse en la tecnología para tomar decisiones.

¿De qué manera?

Una de las consecuencias más visibles de la pandemia actual es que se han acelerado los procesos de trasformación digital, obligando a las empresas a invertir en Cloud Computing y soluciones web-service colaborativas, para facilitar la conectividad de empleados y clientes  durante el confinamiento.

Por otra parte, se está visibilizando un escenario cada vez más incierto en el que, teniendo acceso a toda la información, la propia interpretación de los datos acontecidos en el pasado supone un ejercicio de máxima dificultad.

Clic para ver la imagen en tamaño completo. Viralización de contenido en redes relacionado con la COVID-19 divulgado por políticos y legisladores.

 Fuente WATS by Vinces

Hay varias acciones cualitativas que resultan determinantes en el momento de poner a trabajar a la tecnología: la selección de las fuentes de información, el cribado de los datos relevantes o determinantes y la preparación cualitativa de estos datos. Es probable que sea necesario algún tipo de categorización que permita agrupar la información, agilizar la búsqueda y facilitar el análisis posterior. También es importante el criterio de cómo estructurar la información, estableciendo dependencias y correlaciones, criterios de jerarquía o métricas que ponderen los datos para fijar objetivos.

Si la dificultad de interpretar el pasado es grande, la impredecibilidad del futuro es cada vez mayor. Ante este escenario sin precedentes, vivimos inmersos en un “learning by doing” en el que está mucho en juego en salud, economía y sociedad. Las organizaciones y las personas que las formamos nos hemos encontrado con grandes retos en la puesta en marcha de nuevos procesos, finanzas y gestión de equipos.

La importancia de los datos y el criterio técnico en la toma de decisiones públicas están cada vez más presentes en el debate, especialmente en los momentos de la verdad, en los que hay que tomar las decisiones de mayor calado, como las relacionadas con las fases de desconfinamiento o los criterios de esencialidad de la actividad de las personas. Entretanto, asistimos a un sinfín de interpretaciones sobre gráficos, proyecciones e hipótesis.

¿Cómo sobrevivir desde las organizaciones a la complejidad y exceso de información que rodea a la toma de decisiones públicas?

Compartimos la metodología VINCES de inteligencia política, regulatoria y social en la que, con la ayuda de la tecnología, gestionamos la información para obtener ventajas competitivas:

01 Fuentes directas y datos de calidad

Menos es más. El volumen de información generado por los grupos de interés (político, regulatorio y social) de forma directa e indirecta es enorme. Por otra parte, dicha información suele estar desestructurada y se aloja en silos desconectados: lo que se divulga en medios, entrevistas o a través de las RRSS, y lo que se decide en los Parlamentos, Consejos de Gobierno u otras instituciones.La naturaleza de las fuentes es diferente y el tratamiento debe serlo también: con frecuencia nos encontramos con que lo que se comunica en ruedas de prensa y se comenta posteriormente en RRSS (con la consiguiente viralización del contenido más extremo) tiene poco que ver con lo que se publica finalmente en el BOE.  Llegados a este punto, es muy conveniente seleccionar solo la información que realmente va a afectar a la actividad de cada organización. Este ejercicio de partida ayuda a construir una base de datos inicial manejable, con unos criterios de cribado eficientes a la hora de escalar y sumando un valor añadido diferencial que nos convierte en propietarios de unos datos únicos.

Clic para ver la imagen en tamaño completo. Evolución del impacto generado por políticos y legisladores en redes a través de contenido relacionado con la COVID-19.

Fuente WATS by Vinces.

02 Definición de unos objetivos de organización que ayuden a accionar el conocimiento obtenido

Es el momento de poner los datos a trabajar para dar soporte a la estrategia de la organización y su modelo. Siempre desde una perspectiva de gestión y alineados con los objetivos de negocio, se activa el proceso de monitorización sincronizada e inteligente.

03 Supervisión e implementación de los procesos a automatizar

Tras la toma de requerimientos, gracias a la tecnología cognitiva, podemos automatizar de manera muy rápida una serie de tareas programadas a la hora de extraer y procesar la información. De esta forma, nuestro equipo de consultores expertos se centra en aportar valor añadido a través del análisis, la interpretación y la ejecución.

04 Tecnología

La elección de la tecnología y la puesta en marcha de los procesos definidos es otro de los factores clave para convertir en conocimiento la información y hacerlo de forma eficiente, escalable y segura:

    • Extracción y almacenamiento seguro
    • Capacidad de enriquecer la información a través de la adición de atributos o notas cualitativas que complementen los datos brutos
    • Procesamiento y arquitectura
    • Soporte de comunicación: alarmas y reporting personalizado
    • Herramientas de análisis y visualización
    • Tecnologías cognitivas: procesos de Machine Learning e Inteligencia Artificial para seleccionar la información relevante y medir el impacto en los intereses de cada organización.

05 Conversión de la información resultante en valor añadido

Ponemos en valor la información obtenida con la ayuda de la tecnología y la transformamos en conocimiento y datos accionables. Dos puntos importantes a tener en cuenta:

    • La transparencia en la selección de las fuentes, ya que las “black boxes” de información pueden ser un foco de distorsión del que nadie se haga responsable.
    • Los modelos a la hora de gestionar los datos deben ser entendibles, estar siempre a disposición de los decisores y ser fácilmente verificables.

Conclusión:

Como conclusión, para obtener una ventaja competitiva de la información política, regulatoria y social es necesario alinear la excelencia tecnológica con el entendimiento del modelo y los objetivos de negocio. Este enfoque, en combinación con la solvencia de las fuentes y la transparencia de los modelos, hará que las organizaciones puedan utilizar la tecnología para incrementar su capacidad de promover y proteger sus intereses legítimos. A mayor legitimidad, mayor capacidad de influencia.  

Alfredo Ruiz  / Director de Data & BI

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