30 julio 2020 10 MIN de lectura

La participación ciudadana en las decisiones públicas

Activismo en redes sociales: ¿Influyen los activistas online en el diseño de las políticas públicas?

 

Movilización ciudadana y redes sociales

La irrupción de las redes sociales ha supuesto una verdadera transformación en la capacidad y efectividad de la movilización ciudadana. Gracias a la accesibilidad de las redes y el impacto que pueden tener los mensajes publicados en ellas, el horizonte de las demandas ciudadanas se ha extendido, y la denuncia de injusticias o las críticas a ciertas decisiones son un instrumento al alcance de cualquier ciudadano. Las personas que hacen activismo a través de redes sociales, también suelen ser participativas en la calle, por lo que en múltiples ocasiones las acciones nacidas en Internet acaban tomando también el espacio público, de lo cual son conscientes tanto las empresas privadas como las instituciones públicas.

En el sector privado, el peso de las redes sociales ha adquirido especial relevancia, sobre todo en el ámbito reputacional. Actualmente, muchas empresas cuentan en su departamento de comunicación con un community manager, o responsable de redes sociales, persona encargada del posicionamiento online de las compañías, además del monitoreo de las publicaciones relacionadas con la empresa para, en su caso, responder ante cualquier mensaje que pueda perjudicar los intereses del negocio y su reputación. 

Igualmente, en el sector público, las instituciones son cada vez más conscientes de la importancia de las mismas. Prácticamente todas las entidades políticas y regulatorias de relevancia tienen presencia en redes como Twitter, Facebook o Linkedin. En ellas dan a conocer las nuevas iniciativas públicas que se están llevando a cabo desde las administraciones, así como sus posicionamientos en relación con debates de actualidad en materia política.

La influencia de las redes sociales en los decisores públicos

Ahora bien, desde la perspectiva de los asuntos públicos y teniendo en cuenta la metodología de Vinces, según la cual “a mayor legitimidad social, mayor capacidad de influencia”, cabe preguntarse: ¿influyen las redes sociales en los decisores públicos?, o lo que es lo mismo,  ¿puede canalizarse la participación ciudadana en las políticas públicas a través de las redes sociales?

Uno de los ámbitos en los que mejor puede medirse esta conexión entre redes sociales y políticas públicas en los últimos años es la sostenibilidad. Los movimientos ecologistas y en defensa del medioambiente existen desde hace décadas, pero sin duda la irrupción de Greta Thunberg y el movimiento Fridays for Future en 2018 supuso una revolución, al ser esta vez las generaciones más jóvenes las que se movilizaban en contra del cambio climático, demandando medidas más eficaces a los poderes públicos. Estas movilizaciones surgieron y se fueron expandiendo de forma global a través de las redes sociales, hasta que en septiembre de 2019 concentraron a casi 7 millones de personas en manifestaciones en más de 150 países. El impacto de estas movilizaciones en los decisores públicos fue claro y notable, el más inmediato con la celebración de la Cumbre del Clima COP 25 en diciembre de 2019 en Madrid, y con iniciativas concretas tanto a nivel nacional, como fue la Declaración de Emergencia Climática por el Gobierno de España en enero de 2020 y subsiguientes iniciativas legislativas en materia de transición energética o economía circular; como a nivel de la Unión Europea, con la votación del European Green Deal a principios de 2020.

Por tanto, el impacto de las redes sociales en el debate público y en las decisiones institucionales existe, y es una variable fundamental a tener en cuenta a la hora del diseño de las estrategias de asuntos públicos. Sin embargo, la accesibilidad de las redes sociales implica que la cantidad de información y de usuarios sea ilimitada, lo que pone de manifiesto la importancia de detectar quiénes son los usuarios con capacidad de movilización, y por tanto de influir en los decisores públicos, así como qué mensajes son los que realmente están llegando a las instituciones y pueden incidir en su discurso y prioridades. Por ello, en Vinces, a través de nuestra herramienta WATS (What are they saying?), utilizamos la inteligencia artificial para poder detectar quiénes son los activistas online verdaderamente influyentes para las instituciones y organizaciones y cuáles son sus prioridades, con el objetivo de entender su capacidad de influencia sobre los decisores públicos.

La influencia de los activistas medioambientales

En materia de sostenibilidad, en un análisis recientemente realizado por Vinces comparando los temas que protagonizaban el debate online antes de la irrupción del Covid-19, con las conversaciones digitales en la “nueva normalidad”, hemos podido observar cómo el impacto e influencia de ciertas asociaciones y activistas se ha mantenido e incluso se ha conservado a pesar de la crisis sanitaria. Las instituciones públicas están conectadas con las principales asociaciones medioambientales de nuestro país, pero también con numerosos activistas o expertos en medioambiente, cuya capacidad de influencia se pone cada vez más de manifiesto. Su discurso se ha adaptado a lo largo del año, desde la Declaración de la Emergencia Climática, para adaptarse a la nueva realidad post-Covid en la que una recuperación de la economía debe de ir ligada a la protección del medio ambiente. Las redes sociales han sido el vehículo a partir del cual estos activistas han podido canalizar sus demandas en estos tiempos de confinamiento y distanciamiento social. En línea con el acuerdo de coalición progresista PSOE-Unidas Podemos, estas demandas han sido recogidas por el Ejecutivo, ocupando una posición prioritaria de la agenda legislativa de la “nueva normalidad”, entre otras, con la aprobación de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética o con la presentación del nuevo Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático.

Conclusión

Las redes sociales suponen una herramienta eficaz para hacer llegar las demandas ciudadanas a millones de personas, basándose en la gran capacidad de difusión y en la creación de la comunidad. Además, ante el desafío que nos enfrentamos en la actualidad, debido a la pandemia por el Covid-19, se ha acelerado el uso de las tecnologías y las redes sociales como herramientas de comunicación en diferentes contextos, generando numerosas oportunidades de cambio, con capacidad real de generar impacto en la sociedad para transformarla. Esta capacidad de movilización no es ajena a los poderes públicos, que cada vez más analizan las estrategias de movilización e interacción online de distintas organizaciones o colectivos, para poder entender así las problemáticas sociales que más afectan y preocupan a los ciudadanos y a la sociedad civil organizada, complementando así la interacción en el terreno físico.

Es por ello, que toda estrategia de asuntos públicos debe de ser capaz de integrar las demandas sociales entre sus variables y elementos a tener en cuenta, con el objetivo de integrar a los activistas online como stakeholders clave para su legitimidad social. Esta relación e interlocución con la comunidad es uno de los activos más importantes de toda compañía, que determina tanto su legitimidad política y regulatoria, como social.

 

Paula Noriega / Consultora

Newsletter

No te pierdas nada

Accedo a que Vinces contacte conmigo a través de email