27 diciembre 2021 4 MIN de lectura

¿Un nuevo contrato social?

Legitimidad e influencia de los agentes sociales en la época del Covid-19

El acuerdo sobre la reforma laboral alcanzado por Gobierno, empresarios y sindicatos es la expresión más reciente del papel fundamental que están jugando los interlocutores sociales frente a la crisis económica provocada por el Covid-19.

Más allá de las evidentes diferencias entre el origen de la Gran Recesión y la actual crisis, ese papel responde en buena medida a que las lecciones de la respuesta a aquella están sirviendo para no repetir los tropiezos de hace diez años en esta.

Sin exagerar ni echar las campanas al vuelo, el nivel de error de hace diez años se ha tornado en nivel de acierto en 2020 y 2021, empezando por la adopción una política económica expansiva en lo monetario y lo fiscal que ha sustituido a la política de austeridad a ultranza aplicada entonces.

En Europa, esa política económica está siendo posible tanto por la visión de los gobiernos como por las capacidades de las que dota a sus Estados miembro la Unión Europea, empezando por el Banco Central y siguiendo por el NextGenerationEU. Pero también por el compromiso de los agentes sociales.

En España no han dejado de sucederse desde primavera de 2020 acuerdos tripartitos Gobierno-empresarios-sindicatos sobre cuestiones esenciales: ERTE, pensiones y reforma laboral son los principales ejemplos. Las consecuencias de no alcanzar esos consensos -conseguidos tras arduas negociaciones- habrían sido catastróficas para el crecimiento y el empleo de forma inmediata, dificultándose a medio y largo plazo la recuperación, transformación y resiliencia de la economía.

El sentido de gran responsabilidad demostrado por las centrales sindicales y las organizaciones empresariales incrementa notablemente su legitimidad social, lo que conlleva un efecto como mínimo proporcional en su representatividad e influencia política en el proceso de toma de decisiones de Gobiernos y parlamentos.

«El diálogo social ha venido para quedarse y será un instrumento clave de la política económica en los próximos tiempos»

Seguramente, el diálogo social ha venido para quedarse y será un instrumento clave de la política económica en los próximos tiempos. No olvidemos que así fue en los grandes procesos históricos culminados con éxito, como la construcción europea o la transición a la democracia en España.

La pregunta es si además ese diálogo social abocará a un contrato social del siglo XXI -idea subrayada por el secretario general de Comisiones Obreras, Unai Sordo, que visitó recientemente Vinces- para gestionar de forma justa, sostenible e inclusiva una economía protagonizada por las transiciones gemelas -verde y digital-, una renovada política industrial o la economía de los cuidados, a partir de una relación fluida de colaboración entre lo público y lo privado.

Carlos Carnero, Senior Advisor en Vinces.

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